Megan Maxwell: «Me da igual que los culturetas digan que lo mio no es literatura»

febrero 25, 2024 Amparo de la Gama

 

(Amparo de la Gama) La reina de la novela romántica y erótica del siglo XXI Megan Maxwell, un fenómeno en ventas con más de 50 libros publicados y 5 millones de ejemplares vendidos, acaba de arrasar en San Valentín con ‘‘¿Tú lo harías?, una comedia romántica divertida sobre tres mujeres que se empoderan tras su divorcio y se dan cuenta de que habían dejado todo por sus parejas. En una entrevista que concede a Encuentros la escritora en Benahavis puntualiza que: “jajá, escribo de erotismo y amor, pero no me paso la vida metida en orgias ni de clubs swinger, ni nada por el estilo. Mis fantasías van por otro lado, solo fantaseo con hacer soñar a la gente”.

La autora sigue vendiendo libros a espuertas, y mientras tanto se preparan las adaptaciones de alguno de sus libros para series de televisión como ‘¿A qué estás esperando?’, que veremos en Atresplayer con Rubén cortada, el actor que suena con más papeletas para emular al turco Can Yaman, “Estoy emocionada de que podamos ver esta serie, empieza ya a rodarse y hasta yo hago un papelito. Quiero ser como Alfred Hitchcock. Si el salía en sus películas yo también”. Desde que Megan perdió el miedo a enfrentarse al terror que imprime la página en blanco y a las críticas más feroces, del sector más intelectual de la literatura, ya no tiene freno. Aún recuerda con un sabor amargo, la primera vez que publico una novela, “el ataque de los críticos fue tan feroz que me puse a llorar, pero alguien que tenía al lado me dijo: “¿de verdad, con lo que tú eres, vas a dejar que alguien rompa el sueño de esto, que tanto te ha costado escribir?». Y así ha ido desde el 2009 hasta ahora consolidándose como la autora más vendida del su género, con más de 10 millones de lectores. El erotismo y el amor es el perfecto combo para que tengan le tengan auténtica devoción las “Guerreras que la leen”, un batallón de mujeres se tatúan el logotipo, del corazón laureado atravesado, que la escritora llevaba en su brazo como un amuleto de fuerza. “Cuando veo esas colas de gente que dan la vuelta a la manzana de mis firmas yo digo: no lo haría yo por nada del mundo. No dejan de sorprenderme”.

-Cuando estudiaba usted para matrona con apenas 20 años ¿Podía imaginar que acabaría convirtiéndose en una escritora de éxito y referente mundial en el género de la novela romántica y erótica?

Que va, lo único que yo quería era trabajar con niños porque me encantan. Yo escribía en ratitos libres, pero esto nunca lo imagine. Probablemente si lo hubiera hecho nunca hubiera ocurrido así.

– “Patria” fue el fenómeno literario de Fernando Aramburu más vendido y usted igualo las ventas con « las sagas ‘Las guerreras Maxwell’, ‘Pídeme lo que quieras’ o ‘Adivina’…

El fenómeno lo han conseguido mis lectoras que han hecho que llegue a este nivel. Yo a veces me miro al espejo y digo: ¡chica es que eres la pera! Hay etapas en tu mi vida que escuchas que no vales nada y eso yo lo pase y hoy cuando veo donde he llegado, digo: nena tus vales mucho. Escribo, saco adelante mi familia y le he echado un par de narices a la vida, que es lo que me ha dicho siempre mi madre que haga.

-Influye en sus lectoras la nueva ola feminista ¿o son más tradicionales?

Las mujeres ya no lloran las mujeres facturan. Estamos mucho más empoderadas, con los años las mujeres saltan y siguen adelante. Para mí los hombres no son más. Pero durante una época el hombre estaba arriba y la mujer abajo, pero ya no es así, ni siquiera en el sexo. Adiós al misionero jajá ya no está de moda. Todo ha evolucionado. Juntas las mujeres pueden más. Ya ni tenemos vergüenza al ver un hombre por la calle y decirle: Estas para comerte”.

-Sus guerrer@s esperan ansiosas cada libro que sacas porque argumentan que las haces soñar y cuando te leen se evaden

La primera que sueña al hacer la novela soy yo. Mi madre ya leía novela romántica y la primera vez que me leí uno entendí que cuando escribiera escribiría sobre el amor. Hacer soñar se hace soñando

-Le gusta mucho interactuar con los lectores, lleva sus redes sociales, y esa cercanía cala a la gente y la valora …

-Soy normal siempre he sido la niña que venía de Aluche y que era el mono de feria. De carácter muy abierto para todo el mundo, y ahora que me llego el éxito dije ¿Por qué no seguir siendo así? La parte de niña no deberíamos dejarla nunca. Nos convertimos sino en seres aburridos sino.

 

– ‘¿Tú lo harías?’ el libro que promociona ahora es una comedia sobre tres mujeres que se empoderan, que se divorcian y se dan cuenta de que habían dejado todo por sus parejas…

-Son mujeres que llegan a una edad en la que te separas o no hay vida. Y entre ellas se encuentran las mejores amigas de su vida. Forman esa otra familia, que no es la de sangre, la que te toca. Hablo de familias elegidas.

– Veo que algunas mujeres se le acercan y le dicen: “Me he divorciado gracias a ti” ¿Menuda responsabilidad para usted no?

-Jajá si …hay muchas de mis guerreras que vienen hasta mí y me dicen que sin mis ánimos nunca habrían tenido valorar para separarse de su marido y yo me quedo, así como sin aire. Cuando me divorcié yo me tatué esta frase: “Un deseo no cambia nada, pero una decisión lo cambia todo”.

 

_Con tanto proselitismo del divorcio ¿le ha dado algún toque la Iglesia católica por todo esto y animar al divorcio?…

No, jajá la iglesia católica no me ha dicho nada de nada. Cualquier día sí que me llamaban (se ríe) por alentar al intercambio de parejas en mis libros. Así que no, con la Iglesia no hemos topado todavía. A las mujeres nos importa un tipo lo que digan los demás, y si somos divorciadas más todavía.

-Usted al igual que sus personajes, ha subido tanto el listón en el amor que lleva siete años divorciada y no has vuelto a buscar el amor…. ¿El amor lo dejas para sus personajes o sigue creyendo en el amor?

-No me he vuelto a enamorar ni de un señor ni de una señora. ¡Claro que quisiera encontrar ese amor que me volvió loca como el que encontré cuando tenía 20 años! Treinta dos años estuve con él. Es la leche. Pero ya no lo busco. Soy tan feliz haciendo lo que me da la gana, sin contar no nadie que eso es también felicidad. Asique como no tengo pareja, busco sucedáneos de estos de media hora: de tú a tú casita y yo a la mía y ni quiera le doy el teléfono”.

-Google, se ha convertido en la herramienta fundamental de Maxwell, se documenta sobre “Orgias calientes” “joyas sexuales” y hasta su ordenador coge virus ….

Jajá sí. Yo tengo mi informático que cuando viene flipa con los historiales jajá. Le tengo que decir: guapo recuerda que yo escribo novela erótica. Hoy en día tengo un despacho, pero antes escribía en el ordenador al lado de mis hijos. Mi hija me dijo un día: “sé cuando terminas de escribir una novela de esas “guarrillas” porque cuando la acabas, te enciendes un cigarro y te echas para atrás”

– ¿El placer de la mujer sigue siendo un tabú?? ¿Es que el amor ya no basta y hay que innovar los relatos con tríos, orgías e intercambios de pareja?”

El placer ya no es un tabú. El placer es para disfrutarlo, lo demás son tonterías que nos han metido en la cabeza. Hasta yo misma cuando estoy escribiendo todo esto me pone, y me digo a mi misma estas cosas las necesito. Escribiendo sube tu temperatura a tope.

-Para algunos eso de ser la reina de la novela romántica, lo siguen etiquetando como un género denostado o de mujeres. ¿Qué sientes?

Yo procuro morderme la lengua porque con la mala leche que tengo puedo decirles de todo. Me sabe fatal que la novela romántica la califiquen como el “porno para mamás». El porno existe toda la vida y nunca escuche “el porno para papas” …Me da rabia que hablen así porque es gente que no tiene ni puñetera idea de la vida.

-A los que son más “culturetas” les molestan sus cifras, y argumentan que esto no es literatura y la llaman la escritora de los orgasmos…

-A veces el decir las cosas claras pareces que vas sobrada en la vida y me tengo que contener con ciertas críticas. Los libreros me dicen a veces: gracias a ti y los que escriben novela romántica, nos salváis el mes. La lectora de novela romántica lee un promedio de siete libros al mes. Si los “culturetas” dicen que lo mío no es literatura yo les digo que si escribimos es para que nos lean ¿a mí me leen? Si y mucho asique ya está vamos a dejarlo ahí.

-Ósea que es consciente de que hay un grueso grupo de escritores que denostan sus libros y llaman «analfabetas» a sus lectoras ¿Cómo combate estos argumentos?

Es cierto que he tenido que oírles llamarlas así y yo las defiendo a muerte, porque al hacerlo, también me están indirectamente llamándome analfabeta a mí. La gente es la que decide lo que lee y si me leen mucho yo no les pongo una espada para que lo hagan. Asique que sigan con el poco gusto de despreciar que esa actitud les descalifica a ellos.

-Sus lectoras dicen que han aprendido mucho de los aparatos de placer sexuales a partir de sus libros, por ejemplo, con las joyas anales que el día que tocaste este tema en un libro se agotaron en las tiendas...

Jajá. Si cuando escribí de estas joyitas, me escribieron de diferentes comercios dándome las gracias por lo que escribí. Sirven para dilatar cuando se quiere tener sexo por la retaguardia… y están teniendo ahora mucho éxito. Es todo divertido.

– Tu hija Sandra Miro que está aquí contigo escribe exitosas novelas adolescentes de temática LGTBI, su cuarta novela “Ese algo especial” ¿Competís? 

Ella me lleva viendo escribir toda la vida, y por fin se decidió, dejo la carrera de Interpretación en el cuarto curso y le dije: algo tendrás que hacer. Y así empezó con su primer libro. Yo le doy mucha caña, pero lo único quiero es que sea feliz.

 

– A Can Yaman’ el turco guapo lo tenía usted impreso en su escritorio mientras escribía ‘¿A qué estás esperando? ‘.. ahora su serie parece que va a ser un bombazo.

-Yo no le conocía a este muchacho y cuando le vi en un capitulo a Can Yaman, ya me tragué como loca los 200 capítulos que dura la serie. Con verle a el bastaba, asique dije tengo que escribirle un libro. Y esta es la serie que van a rodar. Una pena que Can no sea el protagonista, pero es que los turcos no hacen escena de sexo.